¡Cuidarse es un arte!

Cuidarse emocionalmente implica amarse, respetarse y comprenderse. Por ello lo considero, un arte. Ya que implica disciplina, concentración, paciencia y fe. Los artistas saben de que hablo… y los que no lo son también.

También, muchas veces se confunde amarse con egoísmo. Amarse no es egoísmo. El amor a si mismo y amor a los demás NO es excluyente. Cuidarse y cuidar a los demás no es excluyente. De hecho: Ama a tu prójimo como a ti mismo.

¿Cuál es la diferencia entre ser egoísta y amarse?

La persona egoísta solo se interesa por sí misma, desea todo para sí misma, no siente placer en dar, sino unicamente en tomar: narcisismo.

El egoísta se cuida poco, se ama poco, incluso se odia a si mismo, es un infeliz, incapacidad de cuidar de su verdadero ser/amarse.

¿Cómo cuidarse?

El cuidado emocional como preocupación activa por la vida y el crecimiento de uno mismo y del otro :

  • Con disciplina: la disciplina es la expresión de la propia voluntad, no viene impuesta desde fuera. Nunca haré nada bien si no lo hago de una

    manera disciplinada, cualquier cosa que haga solo porque esto en “estado apropiado de ánimo” puede constituir un “hobby” agradable o entretenido, mas nunca llegaré a ser un maestro en ese arte. Eso implica levantarse a una hora regular, dedicar tiempo regular a meditar, leer, escuchar música, caminar, bailar, no comer demasiado ni beber, ni demasiadas actividades escapistas.

  • Concentración: condición indispensable para el dominio de un arte. Implica estar solo con uno mismo sin hacer nada, condición para la

    capacidad de amar, por ello la importancia de la meditación. Concentrarse en todo lo que se hace, evitar conversaciones triviales (acercadeísmos). Escuchar al otro en la relación, es decir ser sensible a uno mismo corporalmente, mentalmente y emocionalmente para poder ser sensible con el otro. Vivir el presente aquí y ahora.

  • Paciencia: necesaria para lograr cualquier cosa. Si aspiramos a obtener resultados rápidos, nunca aprenderemos un arte.

  • Preocupación” suprema por el dominio del arte. Dedicar su vida a él. La propia persona se convierte en un instrumento en la practica del arte, y debe mantenerse en buenas condiciones, según las funciones específicas que deba realizar. Ello significa que quien aspire a convertirse en un maestro debe comenzar por practicar la disciplina, la concentración y la paciencia a través de todas las fases de su vida.

  • Fe: convicción arraigada en la propia experiencia mental o afectiva. La fe está arraigada en la propia experiencia, en la confianza en el propio pensamiento, observación y juicio.