Desde pequeños, nos enseñan a cuidar nuestro cuerpo. Un niño de 6 años sabe que cuando se cae hay que limpiar la herida y ponerle una tirita para que no se infecte, o que es importante lavarse los dientes para no tener caries. Una persona sabe que si tiene una infección el médico le dará antibióticos. ¿Pero qué pasa con el cuidado emocional, con las heridas emocionales? ¿Con los resfriados emocionales? ¿Nos enseñan realmente a cuidarnos?

La salud emocional es tan importante como la salud física y ambas están conectadas. Una buena salud emocional implica armonía entre lo que piensas, lo que sientes y lo haces en relación con el entorno.

  • Con respeto: de respiere: mirar, ver a la persona, tal cual es, poner consciencia de su individualidad única.

  • Con libertad: implica conocimiento de uno mismo y del otro, respeto, cuidado, responsabilidad.

  • Conocimiento es comprensión.

Lo que piensas:

Cuidarse a uno mismo dejar de juzgarnos, de criticarnos, de compararnos con los demás, dejar de exigirnos ser diferentes de quienes somos y romper con la idea aprendida que tenemos respecto a nosotros. Ésta condiciona nuestra vida y nos lleva a vivir desconociendo una parte importante y valiosa de quienes somos.

Cuidarse es conocerse. No se puede amar lo que se desconoce. Poner conciencia en ese olvido que hemos hecho de nosotros es rescatarnos para la vida.

Cuidarse es aceptarse con lo que nos gusta más, con lo que nos gusta menos, con todas nuestras capacidades y también con todas nuestras limitaciones.

Si queremos transcender nuestras emociones destructivas, el primer paso es la toma de consciencia. Si tomo consciencia de mi proceso de pensar ya no será el mismo, si tomo consciencia de mi momento presente, optimizo el momento presente, me vuelvo un espejo de mi mismo si pongo un espejo delante de mi mismo, me veo auto-reflejado en ese acto se abre la posibilidad de que yo no soy, reconozca mis automatismos, mi personalidad, sino la consciencia.

En eso es importante la disciplina de tomar consciencia de la vivencia de uno en el presente, el saber lo que le está pasando.

Aceptar que el objetivo no es la curación. El éxito de los cuidados no se puede poner en la curación, sino en conseguir que la persona sea capaz de integrar su dolencia. No podemos olvidar que el objetivo último de la atención a la persona que cuidamos es conseguir el más alto nivel en la calidad de vida; es decir, posibilitar que dentro de sus propias limitaciones sea capaz de integrar todo su dolor y sufrimiento, para conseguir una cierta armonía consigo mismo y con el entorno.

Lo que sientes:

Cuidar tiene que ver con el oír, el ver, con el estar en el presente.

No es el control sino la comprensión lo que da armonía de vivir.

Cuidarse es escucharse. Atender y cuidar nuestras necesidades. Cuidarse significa tener en cuenta nuestras necesidades y respetarnos, aceptarnos y querernos por ser solo quienes somos.

Cuidarse es ser consciente de las limitaciones que se tienen.

La emoción¿te dejas cabalgar por la emoción o cabalgas encima de ella? El movimiento de la emoción se siente en el cuerpo.

Por ello es importante el escuchar el cuerpo.

Permitirse sentir y expresar las emociones. No reprimas el sentimiento, compártelo con alguien que sepa escuchar, aprender a expresar los sentimientos.

No tenemos una paciencia ilimitada ni por supuesto somos omnipotentes, ni omniscientes. Reconocer la limitaciones, las sombras, tener en cuenta las posibilidades y limitaciones reales.

Cuidarse es vivir presentes y conscientes de nosotros mismos.

Lo que haces:

Cuando aprendemos a cuidarnos, buscamos nuestro bienestar y somos capaces de proporcionar bienestar a otras personas.

Cuidarse es hacerse responsable de nuestra vida sin echar balones fuera.

Para aprender a cuidarte mira como no te cuidas. O dicho de otra manera no mires como te cuidas o cuidas sino cómo te descuidas o descuidas.