A veces nos damos cuenta de que algo falla en el mensaje que transmitimos, éste no es recibido como desearíamos, algo chirría y no se tratan de nuestras palabras, sino en algo que sentimos y observamos pero que no alcanzamos a entender del todo.

En la comunicación no es sólo importante lo que se dice, sino cómo se dice. Del mismo modo, no es sólo cuestión de oír, sino de escuchar activamente. Para ello hace falta mostrar empatía, sintonizar con el ánimo del otro, mostrar interés con la expresión facial, etc.

Conviene darnos cuenta de cómo transmitimos nuestros mensajes a nivel no verbal o inconsciente, cuál es nuestra calidad de escucha, cuál es el espacio que ocupamos en el dialogo y cómo lo ocupamos, qué es lo que percibe el otro.

¿Pero qué es comunicar?

Según el Diccionario de la R.A.E. comunicar es hacer a otro partícipe de lo que uno tiene, transmitir señales mediante un código común al emisor y al receptor.

Leyéndolo puede parece sencillo pero para mi no lo es siempre. ¿Cómo saber si lo que quiero hacer partícipe al otro le llega y cómo recibo lo que el otro me quiere transmitir? El lenguaje que empleamos nos traiciona cuando utilizamos generalizaciones, omisiones o distorsiones, cuantas veces no habremos dicho: la gente es de esta manera (en vez de especificar como una persona o un grupo de personas actúan), necesito ayuda (en vez de especificar qué ayuda y de quién la necesitamos), haces que me sienta mejor (sin especificar cómo me haces sentir mejor). El que recibe el mensaje no lo recibe en su totalidad y el mensaje tal y como lo queremos emitir no le llega. Y eso no solo pasa cuando queremos emitir un mensaje…sino que estos filtros también actúan a la hora de percibirlo.

No se puede no comunicar. Es decir, que aunque no hablemos el otro percibe algo y el resultado de nuestra comunicación depende de la respuesta que recibimos. El valor de nuestra comunicación está en la respuesta recibida.

La comunicación también depende de nuestro estado emocional, físico y de los procesos de pensamiento (dialogo mental). Los límites están en las palabras.

¿En qué nos pueden ayudar las técnicas expresivas?

Y si los límites están en las palabras… ¿qué pasa si empleamos la expresión artística para comunicarnos? Empleando este tipo de código, podemos explorar otra manera de comunicarnos con uno(a) mismo(a) y con el otro. Cuando utilizamos el dibujo, por ejemplo, a modo de proyección gráfica, éste nos da claves para entender algunos de nuestros aspectos generales y comportamientos, aspectos estructurales (cómo dibujamos) y pautas de contenidos (qué dibujamos). Las interpretaciones que sacamos lo son en función del momento en el que nos encontramos. Hacemos visible en una hoja (u otra superficie) la figura o la sombra de uno mismo.

Cuando empleamos la expresión artística como herramienta de comunicación en parejas o en equipos, por ejemplo, iniciamos un dialogo con el otro, no solo tomamos conciencia de cómo nos comunicamos, sino de cómo recibimos los trazos del otro, “escuchamos” con el pincel, escuchamos con el cuerpo, escuchamos activamente al otro.

Próximo taller de escucha y comunicación no verbal:

Sábado 3 de junio de 10:30 a 13:00 horas

AVA Espacios Versátiles

Rúa do Pombal 43

15705 Santiago de Compostela

más info: info@reinadhoore.com, tel.: 686385581 y 981574278