Mi niña interior.

Tania empezó en noviembre las sesiones semanales de arte-terapia. Hemos trabajado esencialmente con la técnica que aprendí de Tiga, visualizaciones y atención plena. Tania es en esencia una mujer alegre, trabajadora e inquieta. En su cuarto trabajo refleja su niña interior, o el/la creador/a que todos llevamos dentro. A continuación transcribo la reflexión que ha hecho sobre su proceso creativo, en él que descubrió que todo caos tiene un orden por descifrar.

Mi niña interior se revela en mi cuarto obra. Las primeras pinceladas me ayudaron a satisfacer mis ganas de explorar con la pintura, dando paso a la creatividad, en especial a la curiosidad. A los días de trabajo en la pintura, me sentí algo agobiada, pues muchos colores salieron a la palestra, muchas figuras adornaban aquella tabla, sin dar un sentido que ha simple vista pudieses encontrar. Decidí entonces, tenerla siempre ahí cerca de mi donde pudiese contemplarla hasta darle sentido a todo aquel sin sentido.

Fue entonces cuando algo de ella en la distancia llamó mi atención, la mitad de una sonrisa y queriendo completar esa sonrisa, descubrí que había mucho más, una nariz, un ojo, pelaje que completaban a formación de un rostro, así, que decidí arriesgar ¿porqué no? Si esta, es mi obra, decidí disfrutar, buscar, dar sentido y emoción, así pues completé el trabajo queriendo respetar lo más posible la esencia primaria de todo aquel caos, de todo aquel desorden que cada vez más me sonreía y me hacia feliz.

Quisiera agregar que tuve la hermosa oportunidad de compartir junto a mi hijo Diego (autista de 23 años) la última fase del trabajo, siento que su compañía, su presencia y su sonrisa fueron una forma muy primaria y a la vez muy elevada de compartir con el arte, solo acercarse, observar por breves segundas la creación, buscar mi mirada y sonreír juntos, hicieron que su alma guiara la miá, para continuar y terminar el trabajo dejándome llevar por la emoción y el sentir del momento, sin juicios, sin criticas, solo… dejando fluir.

Ahora que veo mi obra, ahora que recuerdo el momento, lo puedo entender… logré encontrar tu expresiva sonrisa hijo mio, para quedar por siempre plasmada, en mi mente, en mi creación y sin duda en mi corazón.