Muchas personas siguen creyendo que los artistas son bohemios/as, vividores/as, desordenados/as, locos/as, excéntricos/as, rayando la locura y mucho más. Es curioso que además la figura del artista sea en muchas ocasiones masculina.

Una gran parte de la población cuando le preguntamos sobre los artistas, tienen en mente a Van Gogh, Salvador Dali, Picasso que además de brillar por su talento también lo hacen por sus extravagancias, por ejemplo.

Sin embargo, cabe preguntarse porque no despiertan tanto interés los artistas igualmente reconocidos/as y con la cabeza en su sitio, responsables, disciplinados, familiares… Y si son esos mitos una realidad o no.

Para ello es importante aclarar ¿Qué es un mito? ¿Y cómo se han formado los mitos sobre los artistas?

Del griego mythos (cuento”), un mito refiere a un relato de hechos maravillosos cuyos protagonistas son personajes sobrenaturales (dioses, monstruos) o extraordinarios (héroes).

Se dice que los mitos forman parte del sistema religioso y/o de creencias de una cultura, que los considera como historias verdaderas. Tienen la función de otorgar un respaldo narrativo a las creencias centrales de una comunidad.

En definitiva se trata de una historia imaginaria que altera las verdaderas cualidades de una persona o de una cosa y les da más valor del que tienen en realidad.

Y en el caso de los artistas ¿es cierta su supuesta locura o se trata de un tópico sin fundamentos?

Unos niegan que exista en realidad tal relación entre creador y locura, explicando la naturaleza del creador, su actividad y de sus producciones desde dentro de los limites de la normalidad.

Otros afirman la proximidad del artista con la locura, apoyándose en copiosas listas de reconocidos creadores en lo que se ha observado muestras de desequilibrio o, simplemente, de excentricidad.

Y por último, otros adoptan una postura relativista, generalmente crítica, atendiendo a otras variables que intervendrían en la cuestión, mas allá de la dimensión personal, como aspectos sociales, históricos, etc.

Si al estudiar al genio creador, al artista, se está estudiando, por definición o por tradición, a un individuo excepcional, grande, misterioso y con un fuerte poder de atracción, es verdaderamente difícil realizar tal estudio sin estar influenciado por tales ideas previas.

 

¿Pero y cómo han nacido estos mitos? Julio Romero en su libro El Mito del Artista y la Locura nos lo explica:

Con la separación del arte y la artesanía, surgirá la construcción cultural identitaria del artista que ha fomentado -desde sus inicios- la creación popular de un mito que nace de la falta de una educación social extendida en torno al arte y sus técnicas. Su posición marginal y aislada frente al resto de profesiones y quehaceres comúnmente extendidos, elevará al artista a la categoría de lo desconocido y por tanto lo exótico y secreto. Este supuesto “conocimiento secreto” de la practica artística se relacionará con lo divino ya desde la antigua Grecia, sirva de ejemplo la consideración del artista y el poeta como profetas poseídos –de manera voluntaria- por la divinidad. Fruto de este atributo pseudo-divino de la posesión, encontramos otra de las características fundamentales del mito en la capacidad de inspiración; un don que se presenta en términos de completa irracionalidad, y por tanto –para el mundo griego- claramente superior al pensamiento lógico -que está delimitado por las barreras de lo racional-. Será éste el origen de una estrecha vinculación entre creatividad y enajenación, ya que la inspiración divina generará en la opinión pública una frágil barrera entre la posesión y la locura. El proceso de mitificación del artista tomará cuerpo a la par que crece el interés histórico hacia su biografía individual

Entre los estereotipos del mito, encontramos constantemente la idea heroica, la peculiar personalidad del genio y su soledad y marginación sociales. Quizá por ello su biografía haya sido llevada al cine en multitud de ocasiones, ya que reúne las condiciones necesarias para ser un personaje central en las grandes narraciones.

Sin lugar a dudas el cine, desde su invención, es el medio más determinante – dada su mayor capacidad de difusión- en la construcción del mito. Y no por ser más actual se nos muestra más reflexivo, sino todo lo contrario; existe un interés claro de explotación del mito, que distorsionará su biografía y obra en busca del mero espectáculo. La elección del tipo de artista tampoco será inocente como veremos más adelante, y la explotación de los clichés y arquetipos llega en este medio a su cima, no es de extrañar -ya que desde su origen- el cine-espectáculo readapta las grandes historias en narraciones simplificadas y manipuladas para entretener, adoctrinar e instruir a las masas.

Huelga decir que el cine no mitifica la realidad de forma inocente, sino que la distorsiona para reforzar y reafirmar nuestras ideas preconcebidas, un mito consensuado social y culturalmente. Pero el “consenso sobre el mito” no es algo natural y espontáneo, sino que se construye socialmente para legitimar una creencia y mantener un cierto orden y control social: “El absurdo mito de que el genio tiene que “sufrir” es la excusa hipócrita o astuta de una sociedad que no se preocupa de sus miembros productivos a no ser que su trabajo prometa (…) un beneficio calculable” (MOHOLY-NAGY, László, (1974). “Vision in Motion” en VV.AA. (2010)).

 

Los dos arquetipos más explotados en la representación del artista a través del cine serán: el genio, caracterizado por su libertad, inconformismo y trasgresión; se le presenta como un personaje intuitivo e irracional que se torna el gran enemigo del filisteo-burgués obediente. Y por otra parte el bohemio, caracterizado por su alienación del mundo que lo rodea, su rebeldía, misantropía, locura y marginalidad.

Si rastreamos el origen del Genio encontramos el “Genius” romano, espíritus benévolos que acompañaban al hombre desde su nacimiento hasta su muerte, con la misión de conservar su existencia. Éstos se presentan como cualidad inherente de todo hombre, y estarán en relación con las bodas, con la familia “Pater familias” y la protección de los lugares “Genius loci”. Sin embargo, este “Genius” no es inmanente a la mujer, el genio es por tanto un personaje estrictamente en relación con lo masculino -salvo el “Geniu Iuno” que tiene unas características diferentes y por tanto no está en la raíz del Genio- .

 

Es curioso que la raíz de genio y genital (todo lo fecundo) sea la misma.

 

Esto explica dos características del mito muy enraizadas a su representación; por un lado su carácter claramente masculino y por otro su híper-virilización.

Algunos genios desvirtuados: Goya, Vermeer, Miguel Angel, Van Gogh, Francis Bacon, Modligiani, Basquiat, Picasso, Pollock (artistas super masculinizados ambos).

Por su parte el bohemio, encarnará los más oscuros aspectos de la alienación; el sufrimiento, el masoquismo, el dolor, la angustia, la enfermedad, el victimismo, lo absurdo, raro, peculiar, loco, fantástico, excéntrico, caprichoso, antojadizo, risible etc. “y también fascinante (porque la conducta inconformista tiene su atractivo) (…)” etc.

Además, a diferencia del artista-genio –que es de naturaleza solitaria-, el artista-bohemio encajará a la perfección en las narraciones amorosas complejas. “Se fomentaría una imagen del artista bohemio que respondía al estereotipo de desarreglo exterior, vida excesivamente libre, actitudes excéntricas, aventuras sentimentales, marginalidad… imagen que aún en la actualidad es la más definitoria del artista para una gran parte del público.”

…así la imagen del mito a través del cine parte de una masculinidad absoluta, apuesta por la inspiración y la locura como iluminación y difunde la idea del genio –como un ente completamente irracional- y la inspiración -las musas- basada siempre en capítulos biográficos, la inspiración nunca será por tanto una idea o razonamiento.

…frente a la mitificación del artista masculino, la mujer artista será representada siempre en relación a éste, frente al carácter trascendental del genio, la creadora se nos presenta como un ser terrenal asediado por los acontecimientos biográficos y el sufrimiento; “Pocas artistas han conseguido tanta personificación como para convertirse en leyenda. En general, para ellas se trata de leyenda trágica: desde Artemisia Gentileschi en el XVII, hasta Camille Claudel en el XIX y Frida Kalho en el XX,”36 y frente al gran relato, el mito heroico y el contenido épico del triunfo del artista-hombre, la mujer se presenta en clave de fracaso y tragedia.

…será con la ruptura de la construcción identitaria; y la aparición en la escena artística del anonimato, los colectivos, las asociaciones y el uso extendido de pseudónimos, como los artistas lograrán hacer frente al mito.”