Ya se acabaron las vacaciones para la mayoría y para algunas personas cuesta volver a adaptarse a la rutina laboral. Parece que se vuelva con más cansancio, triste o irritable, qué es difícil volver a la rutina de todos los días… sobre todo si el trabajo o su entorno no es muy motivador.
El cansancio, el no poder conciliar fácilmente el sueño, la melancolía de los día felices en tu sitio de vacaciones, la falta de motivación y de interés para tu trabajo, el sentirse inquieta o con dificultad para relajarse, la falta de entusiasmo y de energía para ocuparse de los quehaceres cotidianos no suelen durar mucho pues se trata de volver a adaptarse.
Y la vuelta de vacaciones pueden ser como una ola rompiendo en vez de un mar en calma… tomarte de sorpresa.
Estos síntomas no suelen durar mucho, como máximo 15 días o así. Pero como estamos en la sociedad de la inmediatez, en la que todo lo queremos ya, pueden costar. Al fin y al cabo son una reacción normal a un cambio.
Lo que a mi me funciona:
- Haber vuelto a la actividad de manera gradual, ajustando mis horarios poco a poco y organizando el trabajo poco a poco.
- Cuidar mi dieta y seguir haciendo algo de ejercicio, en mi caso procuro caminar un mínimo de 20 minutos diarios.
- Acostarme a horas razonables.
- Quedar con mis amigas.
- No querer abarcarlo todo y evitar la sobrecarga, o sea no agobiarme.
- Retomar rutinas que sé que me hacen bien como las 3 páginas matutinas.
¿A ti qué te funciona?
Ahora bien es verdad que durante las vacaciones se intensifica la convivencia y puede que te hayas dado cuenta de las dificultades que durante el año no se notan tanto. Pues estar las 24 horas del día juntos puede amplificar las emociones y sacar a la luz problemas de la vida diaria. O quizás no hayas disfrutado tanto de esas vacaciones supuestamente ideales y hayas sentido más angustia que relajación. O que también la ausencia de rutinas de las vacaciones te haya desregulado.
Entonces quizás sea el momento de darte cuenta de cómo funcionas, de ver si expresas o no tus necesidades y cómo lo haces, o de ver qué ideales tienes y si se pueden alcanzar, o también de establecer límites.
En los procesos de autoconocimiento y de crecimiento personal que ofrezco te acompaño a poder comunicar tus necesidades sin llegar al enfado, por ejemplo, a poner distancia si la situación es insostenible, a expresar tus preocupaciones, a poner limites entre otras.
¿No dudes en tomar contacto conmigo!