Sobre el sentimiento de la impostora 

Sí, sobre el sentimiento de la impostara que no síndrome, porque ya está bien de poner etiquetas a diestro y siniestro. Las etiquetas tienen eso de facilitar sí, pero también pueden servir de escondite, de excusa o de añadir más drama. Ese sentimiento de la impostora es algo que sufrimos, y me incluyo, muchas mujeres… Me incluyo aunque cada vez me siento más en paz con ello y digamos que a veces puede volver a surgir pero como nos hemos reconocido y hecho las paces pues tiene menos presencia. 

Este sentimiento puede ser muy potente y hacerte sentir pequeña, inadecuada, cansada, impotente e incluso tonta. Todo eso a pesar de ser una persona formada con trabajo y una vida aparentemente plena. Es un sentimiento que viene de lejos, de sentirse juzgada, de ser molesta, de sentirse sola, de no haber sido vista, de haber tenido demasiadas responsabilidades y más…

Y eso puede tener consecuencias no solo a nivel personal sino que también a nivel profesional. Hoy me centraré más en este último punto, aunque para mí los dos suelen estar ligados. 

El sentimiento de impostora se puede manifestar profesionalmente de las siguientes maneras:

  • Para que tu presencia en tu puesto de trabajo o en tu profesión esté justificada, necesitas ser perfecta.
  • Necesitas ser perfecta para justificar tu presencia en tu puesto de trabajo o en tu profesión.
  • Te comparas constantemente con otras profesionales, lo que te lleva a sentirte insatisfecha con tu propio desempeño y a buscar constantemente mejoras en tu trabajo.
  • Tienes una respuesta emocional exagerada ante la crítica y experimentas ansiedad ante la evaluación.
  • Te autoboycoteas. Sientes que procrastinas lo importante. Eso te cansa emocionalmente. Y antes de ponerte a lo que realmente es importante, estás agotada.

Si te sientes identificada, quizás sea el momento de cambiar. Esto podría ayudarte: 

  • Es importante que empieces a afirmar tu postura y a expresar de manera sana lo que te molesta, así como que pongas límites.
  • Reconocer tus aportes específicos y dejar de compararte es, en definitiva, lo que te recomiendo, ya que valorar lo que ofreces es lo único que te hará avanzar.
  • Entrena tu sistema nervioso para que se regule con la atención plena o la creatividad y, al mismo tiempo, encuentra un anclaje en ti.
  • Construye relaciones claras y equitativas y deja de querer salvar a los demás.

Ahora bien, todo esto es solo un punto de partida, y no estás sola, así que no te rindas. 

El sentimiento de impostora es una señal valiosa. Ya que haces parte de esas profesionales que se comprometen, que están formadas y que son sensibles, eres de las que quieren hacerlo bien. 

Hoy en día, lo que te frena no es una falta de formación ni de herramientas. Es una brecha entre lo que sabes y lo que te autorizas a encarnar.

Desarrollar un anclaje en ti, valorar tus conocimientos y aportaciones, estar más presente y ocupar tu lugar sin sobreadaptarte puede cambiar eso. Esto te ayudará a ser la protagonista de tu vida y a dejar de buscar validación externa para sentir que ocupas tu lugar de manera legítima, lo cual es fundamental para tu bienestar y desarrollo personal.

No estás sola. Acompaño a profesionales como tú, competentes, sensibles y comprometidas que a sentirse plenas y satisfechas, y a crecer. 

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